[esp] Sobre una piedra
A todas las mujeres africanas que mueren atravesando el mediterráneo.
«Hay una constelación hirviendo adentro de la piedra». (Marosa di Giorgio).
Ha muerto la primavera,
estas olas furiosas están de luto
se golpean en sí en una masa imponente de agua,
en esta piedra que me sostiene,
siento la vibración de cada golpe
/cuando la mar respira
reúne las fuerzas necesarias
para golpearse a sí misma/
(la mar)
y mis pies que tocan la piedra,
tienen miedo —no al vigor del/ de la mar sino
a la desnudez mineral,
a la piedra sabia que lo contiene todo,
mis pies siguen ahí,
abiertos a la piedra,
escuchando el flujo de la furia,
cómo cada ola en su choque se comunica con la piedra.
Está naciendo el verano,
las aguas bajo las olas celebran,
el sol abre como una garganta la neutralidad del cielo,
hunde sus manos en las aguas
lleva alimentos extraños;
donde las edades del agua comunican a sus habitantes sobre la danza
luminosa.
El agua corta la piedra a través de las manos de la luna,
piedra consciente de la densidad, las edades y la vida
llueves, llueves, llueves
el vientre cálido del volcán,
la lengua del fuego durmiendo abajo de un río.
Pez libre huyes del mar
Pez libre huyes al viento
raíz del árbol, vena de la catarata
los ojos de la profundidad agitan azufre,
nutren a la bacteria,
relámpago quebrando.
El verano ha nacido
y el primer vestigio de sol agoniza al contacto con la madera,
madera protectora que sostienes razas cubiertas de esperanza,
el mediterráneo es una vena enloquecida
cantándole a los caídos, también agoniza la roca,
cántico oculto, el golpe del agua.
El agua choca con todos sus espíritus,
choca y parece morir cuando toca los pies de los desesperados.
El hambre es otra piedra que se hunde
y los cuerpos ante la mar son insólitos,
la columna de Hércules sostiene en sus vértebras el pánico,
la oscuridad de la boca hambrienta
los ojos de la mujer enarbolados en la profundidad
mezclados con el agua,
son cristales que rajan la mano de dios
Mujer unísona de otras voces,
mujer unísona cantando la muerte de las miles de mujeres desprotegidas,
tu cuerpo es un manifiesto invadido
que al caer a la mar se purifica
y las manos de la muerte acarician tu cuerpo,
reconstruyéndolo,
pero el mediterráneo es lo último que puede tocarte
porque tu transparencia besa a las aguas,
unísonas
y tu nombre olvidado por la historia
se transforma en el alimento de mil criaturas del océano,
todas las mujeres ofrendadas a la mar
están incrustadas en el corazón animal,
en el latido de órganos vegetales,
mujeres subsaharianas,
mujeres áfrica negra,
mujeres árabes,
mujeres mediterráneas,
mujeres las hijas de la guerra.
Mujeres mar,
úteros del descanso de la lluvia
la luz quebrada alimenta plantas ancestrales.
Ahora mis pies sienten su belleza,
la piedra metaboliza todos los procesos,
el choque de las olas en la piedra
es el unísono de las voces minerales.
* Winifer Ravelo (Caracas, Venezuela, 1994) es una poeta venezolana residenciada en Murcia, España. Su primer poemario, El insomnio de las plantas (LP5 Editora, 2021), explora los vínculos entre poesía, ciencia y corporalidad. «Sobre una piedra» nació de encuentros con personas migrantes africanas llegadas a España. El poema se adjudicó el tercer premio del 5° Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas (Venezuela), correspondiente a la edición 2020.
[fr] Sur une pierre
À toutes les femmes africaines qui meurent en traversant la méditerranée.
« Il y a une constellation en ébullition à l'intérieur de la pierre » (Marosa di Giorgio, Uruguay)
Le printemps est mort,
ces vagues furieuses en deuil
se heurtent l'une à l'autre, en une masse d’eau imposante,
sur cette pierre qui me tient,
je sens la vibration de chaque coup
/quand la mer respire
rassemble la force nécessaire
pour se frapper elle-même/
(la mer)
et mes pieds qui touchent la pierre,
ont peur — non pas de la vigueur de la mer mais
de la nudité minérale,
de la pierre sage qui contient tout,
mes pieds sont toujours là,
ouverts à la pierre,
écoutant le flux de la fureur,
comment chaque vague dans son choc communique avec la pierre.
L’été s’annonce
les eaux sous les vagues célèbrent,
le soleil ouvre comme une gorge la neutralité du ciel,
plonge ses mains dans les eaux
porte d'étranges aliments ;
où les âges de l'eau communiquent à ses habitants la danse
lumineuse.
L'eau entaille la pierre à travers les mains de la lune,
pierre consciente de la densité, des âges et de la vie
tu pleus, tu pleus, tu pleus
le ventre chaud du volcan,
la langue du feu dormant sous un fleuve.
Poisson libre tu fuis la mer
Poisson libre tu fuis au vent
racine de l'arbre, veine de la cataracte
les yeux des profondeurs agitent le soufre,
nourrissent la bactérie,
éclair brisant.
L'été est né
et le premier signe du soleil agonise au contact du bois,
bois protecteur, toi qui soutiens des races couvertes d'espoir,
la méditerranée est une veine affolée
chantant aux tombés, agonise aussi le rocher,
chant inaudible, le coup de l'eau.
L'eau heurte avec tous ses esprits,
elle heurte et semble mourir lorsqu'elle touche les pieds des désespérés.
La faim est une autre pierre qui coule
et les corps devant la mer sont insolites,
la colonne d'Hercule porte la panique dans ses vertèbres,
l'obscurité de la bouche affamée
les yeux de la femme brandis dans les profondeurs
mêlés à l'eau,
sont des cristaux qui entaillent la main de dieu
Femme à l'unisson d'autres voix,
femme à l’unisson chantant la mort des milliers de femmes sans défense,
ton corps est un manifeste envahi
qui en tombant dans la mer se purifie
et les mains de la mort caressent ton corps,
le reconstruisant,
mais la méditerranée est la dernière chose qui puisse te toucher
parce que ta transparence embrasse les eaux,
à l'unisson
et ton nom oublié par l'histoire
se transforme en aliment de mille créatures de l'océan,
toutes les femmes offertes à la mer
sont incrustées dans le cœur animal,
dans le battement des organes végétaux,
femmes subsahariennes,
femmes afrique noire,
femmes arabes,
femmes méditerranéennes,
femmes les filles de la guerre.
Femmes mer,
utérus du repos de la pluie
la lumière brisée nourrit des plantes ancestrales.
Maintenant mes pieds ressentent sa beauté,
la pierre métabolise tous les processus,
le choc des vagues sur la pierre
est l'unisson des voix minérales.
* Winifer Ravelo (Caracas, Venezuela, 1994) est une poète vénézuélienne installée à Murcie, en Espagne. Son premier recueil, El insomnio de las plantas (LP5 Editora, 2021), explore les liens entre poésie, science et corporalité. « Sur une pierre » est né de rencontres avec des personnes migrantes africaines arrivées en Espagne. Il a remporté le troisième prix du 5e Concours national de jeune poésie « Rafael Cadenas » (Venezuela), édition 2020.
[1] Traduit de l’espagnol (Venezuela) par Daymar Toussaint.
* Daymar Toussaint (Venezuela). Poète, traductrice, collagiste et photographe amateure. Diplômée en Langues Étrangères Appliquées de l'Université Jean Moulin Lyon III. Titulaire d'un master recherche en Études Hispaniques (Lettres, Langues et Civilisations Étrangères) avec un travail sur la poésie de Yolanda Pantin. Membre du projet d’archives et de diffusion de poétesses vénézuéliennes #PoetasVenezolanas. Finaliste du 7e Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas et diplômée du Diplôme de Réflexion et de création poétique de la Fundación La Poeteca. Elle a participé à des revues littéraires telles que Aullido, Revue des Muses, Casapais, Letralia, Digo.palabrat.txt, Telúrica et à des espaces comme Escritores Cordillera ou Salsa picante, la revue du festival Les Reflets du Cinéma Ibérique et Latino-américain (Cinéma Le Zola, Villeurbanne).
@aleale.photos / @piedrapapel.o_tijeras / @poetasvenezolanas
© Iosune de Goñi
* Iosune de Goñi (1993) nació en Burlata, Euskal Herria, y actualmente vive cerca de allí, a los pies de una montaña. Ha estudiado los Grados en Filosofía y Estudios Ingleses, el Máster en Estudios Comparativos en Literatura, Arte y Pensamiento, y el Máster en Formación del Profesorado. También se ha formado como traductora y fotógrafa, y en este momento trabaja combinando ambas disciplinas con la escritura y la docencia literaria.
Como fotógrafa, ha participado en exposiciones individuales y colectivas, tanto en Euskal Herria como en el ámbito internacional. En 2020 publicó su primera obra híbrida entre foto-libro y poemario, Trenza roja, en coautoría con la escritora Inés Martínez. Desde entonces, ha seguido combinando textos e imágenes en recitales poéticos, talleres de escritura y fotografía, exposiciones híbridas y publicaciones que aúnan ambos lenguajes. Sus imágenes han aparecido en las cubiertas de varios libros y discos de música, y colabora habitualmente con el proyecto musical Zuga, donde se encarga del aspecto visual.



